jueves, 24 de septiembre de 2009

planes que no cierran y terminan en capicúa

ayer fue un día borgiano (incluyendo las declaraciones de mi médica, ver post anterior) en su resolución circular.

había quedado con Chloe y Alan para desayunar en Starbucks, no se concretó. Todos arrancamos nuestro día de trabajo por separado.

Luego me encontré con Chloe (habíamos quedado en ir a un evento en un restaurant de medio oriente), pero pintó bajón y nos fuimos a comer a un chino de por ahí--estaba rico, pero ir a un chino que uno no conoce es como un salto al vacío...!

En el medio llamó Alan, perdido por la ciudad, y se unió a nuestra cena china. Está en uno de sus arranques anoréxicos y no iba a comer, pero terminó devorándose las sobras con cuchara.

Y como no podía ser de otro modo, de ahí nos fuimos a Starbucks a terminar el día.



Que buena combinación de espontaneidad, amigos y Starbucks.

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