sábado, 5 de septiembre de 2009

i have to be leaving...

but I won't let that come between us.
okay?


Voy a intentar hacer el post breve, porque además tengo mucho sueño...
Pensaba en que los viajes realmente acentúan las sensaciones en mi... recordé mis viajes de chico a la familia en estados unidos, recordé mis viajes a europa de descontrol con amigos que sorprendentemente se quedaron en mi vida (muchísimo más de lo que yo esperaba)... y pensé en los más recientes, en los que se repitieron casi todas las semanas por trabajo, en hoteles muy lujosos pero en casi absoluta soledad.  El destino se alineó con el razonamiento cuando encontré Lost in Translation en la tele.  Esto ocurrió como 20 segundos después.
Qué puedo decir sobre la película, es tan sutil en todo aspecto que realmente no corresponde hablar demasiado.  Scarlett resume todo en su belleza, Bill Murray es puro sentimiento, y claro, de fondo está Tokio generando una atmósfera penetrante, casi de asfixia.
En estos viajes uno puede pasar horas intentando accionar la ducha, putea porque no hay (o en el pais no existe) bidet, la televisión es espantosa... el silencio inunda las tardes y noches, cuando su sonido se torna insoportable es cuando uno baja, esperando encontrarse en el ascensor con alguna situación que le cambie la vida... Tomando una cerveza o un trago en las barras de los bares, o en el lobby de un hotel, uno mira en todas las direcciones para encontrar una mirada cómplice, o al menos tan perdida como la propia.   Suena el teléfono y los llamados se corresponden con horarios, costumbres, acentos, idiomas y problemáticas que uno temporariamente abandonó, y que inconscientemente quiere dejar atrás aunque sea por un ratito... Los compromisos de trabajo suelen ser ineludibles, ya sea por razones políticas o porque realmente no hay mucho más que hacer que eso.
Dado que en general los hoteles se divorciaron del tabaco hace años, fumar un cigarrillo es toda una operación.  Demanda bajar y salir del edificio (cuando no vestirse si uno no está en condiciones). Yo en una época fumaba y pasaba por toda esta odisea en cada impulso. Bajaba solo, miraba a mi alrededor, las personas, el aire, el cielo, los árboles, los autos, el aire nuevamente... todo diferente, y yo desesperado por entender el mensaje, porque todo esto tenía que tener algún significado... la necesidad de una revelación, algo que me indicara que era todo más que eso... Tanta expectativa, más la frustración de enfrentarse una vez más a la NADA... invertía tiempo y esfuerzo para bajar a fumar, pero me terminaba el cigarrillo casi con desesperación, sin mucha posibilidad de disfrutarlo.  Esta situación se repetía una y otra vez...


Vuelvo sobre el concepto (no sé si lo toqué en algún momento pero tengo la impresión que al menos implícitamente sí) de que la melancolía no es necesariamente mala y que sentir es una bendición... me humaniza y me hace feliz recordar situaciones, especialmente sus claroscuros... 
Enjoy.









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